EEUU aumenta el gasto para muros y policías, pero la reforma migratoria espera
2 de febrero de 2010, 02:28 PM
Washington, 2 feb (EFE).- El presupuesto solicitado por la Casa Blanca para
el Departamento de Seguridad Nacional para el año fiscal 2011 contiene más
fondos para reforzar la vigilancia fronteriza con muros, policías y armas,
mientras la reforma migratoria sigue ausente del tablero.
Sumando los gastos discrecionales y los obligatorios, la secretaria de
Seguridad Nacional, Janet Napolitano, ha solicitado un total de 56.300 millones
de dólares para el año fiscal 2011, un incremento del dos por ciento sobre el
año fiscal anterior.
Su meta, según explicó el lunes, es contar con los recursos necesarios para
proteger a Estados Unidos de cualquier amenaza, pero, en tiempos de grandes
déficits, hacerlo "con eficiencia y disciplina fiscal".
Pero un vistazo hacia algunos de los principales componentes de la solicitud
presupuestaria refleja un énfasis en la continuidad de las medidas policiales
contra la inmigración ilegal y el combate a la narcoviolencia en la frontera
sur.
De hecho, el presupuesto -que de todas maneras tiene que pasar por el tamiz
del Congreso- incluye fondos para la contratación de más agentes fronterizos y
para reforzar las tareas del Servicio de Guardacostas, entre otros
servicios.
Napolitano fue bastante clara: "continuaremos fortaleciendo las actividades
para hacer cumplir las leyes, mientras nos enfocamos en extranjeros criminales
que representan una amenaza a la seguridad pública y en empleados que a
sabiendas violan la ley".
Así, el Departamento de Seguridad Nacional también ha solicitado 137 millones
de dólares para el programa electrónico "E-Verify", mediante el cual las
empresas pueden verificar el estatus migratorio de sus nuevos empleados.
El presupuesto prevé más de 1.600 millones de dólares para continuar los
programas de identificación y deportación de indocumentados con antecedentes
criminales, lo que equivale a un incremento de 200 millones de dólares sobre el
año fiscal anterior.
De ese total, 146,9 millones de dólares van para la expansión nacional del
programa "Comunidades Seguras", que se utiliza contra indocumentados que purgan
penas en cárceles locales y estatales.
También se destinan 4.600 millones de dólares para reforzar las tareas de
20.000 agentes de la Patrulla Fronteriza y para completar el primer segmento de
un "muro virtual" con equipos de alta tecnología.
Ausente de esta solicitud presupuestaria, y del tablero político en
Washington, es un plan tangible para sacar de la sombra a los doce millones de
inmigrantes indocumentados, la mayoría de ellos provenientes de México y el
resto de América Latina.
La semana pasada, el líder de la mayoría demócrata de la Cámara de
Representantes, Steny Hoyer, habló extensamente de las prioridades de su partido
para este año: no hubo mención alguna de la reforma migratoria.
El Gobierno del presidente Barack Obama insiste en que la reforma migratoria
sigue figurando entre sus prioridades, pero en la práctica, lo único palpable es
la abundancia de palos y la escasez de zanahorias respecto a la inmigración
ilegal.
Aunque hay una moratoria de facto en las redadas en los sitios de empleo, es
innegable el efecto que han tenido las acciones policiales, como las
deportaciones, en los hogares hispanos, sobre todo entre los niños nacidos en
EEUU de padres indocumentados.
El legislador demócrata Luis Gutiérrez, que presentó en diciembre un proyecto
de ley para la reforma migratoria integral, ha hecho un llamado a una nueva
ronda de manifestaciones nacionales para el próximo 21 de marzo para exigir la
reforma.
Para Gutiérrez, la inacción del Congreso y la escasa mención de la reforma
migratoria durante el discurso sobre el "Estado de la Unión" -fueron solo 36
palabritas- han comenzado a causar un hartazgo entre la comunidad inmigrante,
que dio su voto de forma abrumadora a Obama en 2008.
"La gente está enojada y desilusionada", dijo Gutiérrez al diario "Los
Angeles Times".
Otros activistas hacen coro de la creciente frustración con el énfasis en
muros, policías y armas, y una escasa atención a la urgencia de corregir el
maltrecho sistema migratorio.
El 21 de marzo, la comunidad hispana se quitará la venda y se lo recordará a
Obama.